Descripcion: En algún lugar de las américas, sobre una suave ladera, resaltaba la gran casona. Tenía un parque cuidado prolijamente, con macizos de multicolores flores que perfumaban el aire del jardín. También adornaban el parque, hermosos árboles frondosos, entre los que sobresalía un castaño centenario, en donde se imaginó y sucedió la mayor parte de esta historia.
En este lugar vivía Miguelito, y él con sus cinco amiguitos, habían convertido el gran castaño en el santuario de los niños. Allí se reunían entre sus poderosas ramas, en donde tenían construida una casita de madera. Ascendían por una escalera vertical que como un puente levadizo, subía y bajaba a medida que los niños iban llegando a este sagrado lugar de sus encuentros. Cada vez que uno de los integrantes de la hermandad, llegaba al pié del viejo castaño, avisaba su presencia con un silbido en clave, y cómo si hubiese estado accionada por un control automático, sensible a las notas del chiflido, la escalera descendía hasta el suelo, rápida y segura.
Tenían en su escondite varios ?tocones? de troncos cortados, que utilizaban como asientos. También un depósito de agua que colgaba de un gancho y les p ....