Descripcion: PRÓLOGO
El narrador tuerto.
Comencé a escribir Inkakuna mucho antes que el Papa Benedicto
XVI diga en Brasil, en Mayo de 2007:
«[?] el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento,
una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura
extraña».
Ante miles de personas, declaraba además, que los europeos
habían venido a «fecundar y purificar las culturas de América».
Pero a esta altura de nuestra vida como sociedad, este tipo de
declaraciones no debería sorprendernos. Durante mucho tiempo, los
que han escrito la historia se han encargado de hacernos creer lo que
les convenía. Durante miles de años, hemos estado sujetos a una clase
de personajes que llamo: los narradores tuertos.
Los cronistas de Indias fueron «eruditos» en narración tuerta,
especialmente después de la llegada del Virrey Toledo. En términos
modernos, se había lanzado una campaña de censura y justificación de
los derechos de la corona sobre tierras americanas. El verdadero
propósito de estas nuevas crónicas era tiranizar las costumbres y
hábitos de los nativos para legitimar la dominación española.
Así, escribieron una hi ....