Descripcion: El poeta Spíndola viajaba en su autito por la meseta
patagónica. En cada viaje desde la costa a la cordillera para
visitar a su amigo Puyelli, Spíndola hacía tres cosas para no
aburrirse: contar los vehículos que cruzaba en la ruta (muy pocos,
a decir verdad), cantar a los gritos y detenerse en el medio del
camino para respirar paisaje.
En una de esas paradas, escuchó una vocecita junto a
sus pies.
?¿Qué hace por acá, diga?
Spíndola miró para abajo y vio a un piche con el lomo rajado.
Como los poetas están acostumbrados a hablar con los
personajes más extraños, desde la luna hasta las flores, no se
sorprendió de que un piche con el lomo rajado le hablara. Desde
su altura, que para el piche era mucha pero tampoco tremenda,
le contestó:
?Nada.