Descripcion: PRIMERA PARTE
Cap. I
EL ASOMBRO
?Señor mío y Dios mío?!
El apóstol se postró en los pies de Jesús. No había estado con los
otros seguidores del Maestro, cuando éste se presentó luego de
su resurrección. Y Tomás había dicho, que no creería hasta que
no metiera sus manos en las heridas. Ahora, ante la presencia
de Jesús y su ofrecimiento de mostrarlas, quedó perplejo.
Los demás apóstoles le reprendieron.
Jesús permaneció en silencio ante el abatido. El Maestro lo
tomó en sus brazos y consolándolo, dijo las palabras eternas:
?Bienaventurados los que creen sin ver?