Descripcion: He comenzado a vivir el otoño. Me sorprendo con cierta frecuencia pensando en este sur de mi vida emparentado con el mar y la nostalgia. Un sur enamorado de las dunas solitarias que se deshacen con el viento y se vuelven a dibujar sobre los lomos bajos de la orilla. Un sur al que he llegado luego de haber partido tantas veces. Un sur lozano, tenue, contemplativo, calmo.
El otoño es manso? Desde la torre de mi casa, aparece deslumbrante. Los frutos maduros se despliegan sobre los campos y los árboles se van desprendiendo de sus ramajes superfluos, de sus defensas tontas, de sus excusas, para atravesar el invierno. La tierra se recoge sobre sí y comienza a saborear la espera. Como mi alma.
Estoy lleno de caminos, de imágenes, de abrazos, de llegadas y partidas, de susurros y de lágrimas, de vinos siesteros y de sensaciones, de alegrías compartidas. Nunca hubiese imaginado acumular tanto andar.
De norte a sur he recorrido América por todos los rincones que pude Me he sorprendido partiendo hacia México, volviendo de Brasil, recreando el alma en Cuba, emocionándome en el Castella de Costa Rica, zapateando en El Salvador, caminando Chile, rozando Uruguay, pintando y dando ta ....