Descripcion: Desde que me casé en mi altillo se guardan
todos los objetos, aparentemente inútiles
que sobran en la familia. Allí están los tres
baúles, las cinco valijas grandes y los dos
enormes armarios que tienen adentro de
todo: libros, carpetas, cuadros, colchas,
abrigos viejos, dos muñecas de trapo, colchones inflables,
carpas; hay también adornos y todo tipo de regalos, sábanas,
frazadas, etcétera.
En esta casa nada se tira, todo se conserva, era lo que mi
finado esposo decía.
Pero un día decidí que había llegado el momento de
hacer limpieza, claro que era demasiado trabajo para mi
sola. Consulté con mis hijas; la menor Claudia, opinó que
debíamos tirar absolutamente todo? Alejandra, mi hija
mayor, no estuvo de acuerdo y dijo que podíamos guardar
algunas cosas y tirar el resto. Esto me pareció razonable
y la operación limpieza se concretó. En ella trabajamos
Alejandra, su hija Patricia de ocho años y yo. El domingo
pasado comenzamos después del almuerzo.