Descripcion: Prólogo
Me sentaba junto al abuelo Andrés Ardizzone mientras él tecleaba
su vieja underwood. Yo tendría nueve o diez años, no sabía lo que él
escribía, lo averigüé muchos años más tarde cuando encontré
cuadernillos armados por él mismo donde relataba historias
familiares. El vademecum que organizaba, matizado con frases
célebres me dieron un panorama general de quiénes habían sido
mis ancestros y advertí que había allí hojas en blanco para que otros
las completaran una vez que él no pudiera hacerlo más. De niña
adjunté con letra infantil algunos datos, pero no pasé de ahí.
Pasaron los años y otro Andrés Ardizzone, mi primo mayor, tomó
ese vademecum familiar y armó un hermoso CD con fotos al cual
adjuntó algunos recuerdos en forma de relato. Esto despertó en mí
la inquietud de recopilar mis propios recuerdos.
¿Quién puede tener la certeza de qué un recuerdo sea verdadero?
Los sentimientos los bañan de impresiones dudosas, pero son míos
y es lo que siento que viví, lo que me contaron y lo que evoqué
mirando fotos y leyendo cartas. Ellos son lo que puedo aportar al
legado que el abuelo nos dejó.
No sé si alguien continuará ....