Descripcion: 1
Apuró la partida, no tenía otra salida, era dejar todo atrás en ese preciso momento, sin preguntas, sin remordimientos, solo era tomar el bolso, abrir la puerta y marcharse.
Lo único que hizo antes de precipitarse a la calle fue tapar el espejo, ese espejo viejo y roído por el tiempo, ese que dejara su madre antes de morir, ya tenía algunas manchas en los ángulos, tomó una vieja funda de almohada y lo cubrió, dejó todo el resto de la casa sin guardar nada, no podía permitirse el pensar un segundo en no partir.
Hacía frío, la tarde era un manto gris que caía sobre el pueblo, los perros que se guarecían en los pórticos lo miraron pasar con paso ligero, no había nadie, gracias a ese frío que calaba los huesos pudo dejar el pasado atrás.
Llegó presuroso al andén, un solitario hombre esperaba acurrucado en el banco de madera la llegada del tren, se asomó a la ventanilla miró por sobre el empleado el cartel de destinos, no importaba cual fuese en ese momento, era alejarse de ese pueblo.
-A dónde viaja el señor?
Sacó un puñado de billetes arrugados y los depositó sobre el mostrador.
-Hasta donde me alcance
Contestó sin mirarle, solo apuró el dinero ....