Descripcion: Frena el colectivo. Ladra un perro. Una nube de tierra lo envuelve todo. El paisaje queda difuso, como en una vieja fotografía.
Baja una joven con la mochila al hombro.
El chofer abre la bodega y saca una valija grande muy pesada. La deja al lado de ella y se va.
Allí quedó ella, en la vereda de la plaza, tratando de mirar entre la tierra y la resolana. Con los ojos almendrados entrecerrados buscaba a la señora que debía esperarla.
Se recogió el pelo con una gomita y trató de estirar la remera y los jean que resaltaban su talle espigado.
Era la hora de la siesta. No había nadie en la calle.