Descripcion: El Fino Ponce es horrible, es tan feo que asusta. Su cara es gigante y
deformada, con la piel rojiza, con granos. La nariz enorme sostiene unos
gruesos anteojos que le hacen ver los ojos chiquitos y donde se juntan sus
labios le queda babita blanca cuando habla. Es alto, medirá un metro
ochenta, y su cuerpo es fácil de describir: parece un chorizo mal atado.
En esos días, había ido al consultorio de su obra social para buscar
los resultados de una junta médica, ya que primero sintió unos tirones en la
espalda, pero después, en plena jornada laboral, quedó tieso sin ninguna
posibilidad de movimiento y con un dolor desesperante que lo llevó al hospital.
Le inyectaron unas cuantas vacunas y le dieron una semana de reposo.
Después de unos análisis y radiografías, le informaron que tenía desviada la
columna por el trabajo monótono al que estaba expuesto cotidianamente en
esa fábrica de cartón. El doctor le dijo que lo iban a indemnizar por una suma
más generosa que un retiro normal y que debía decidir qué hacer porque
también podía pedir el cambio de cargo y seguir trabajando en otro sector de la
fábrica, administrativo por ejemplo.