Descripcion: PRÓLOGO
Aunque
había
ofrecido
mi
ayuda
para
editar
tu
autobiografía,
por
alguna
razón
tuve
durante
dos
semanas
los
documentos
durmiendo
en
mi
correo
electrónico.
El
escucharte
decir
que
lo
querías
terminado
para
tus
75
años
fue
la
chispa
que
prendió
en
mi.
Comenzar
a
leer
los
archivos
me
movilizó
profundamente.
Te
habías
embarcado
en
una
hermosa
e
impresionante
tarea,
haciendo
declaraciones
de
vida,
contando
con
un
sin
fin
de
detalles
nítidos
recuerdos
de
una
vida
marcada
por
constantes
desafíos,
los
cuales
por
algún
motivo
había
backapeado
y
olvidado
en
mi
cabeza.
Todas
las
sensaciones
juntas
a
flor
de
piel.
La
primera
reacción,
explosiva
como
soy,
fue
la
del
enojo
seguida
de
una
inmensa
angustia.
Por
primera
vez,
habías
volcado
en
papel
las
vivencias
que,
finalmente,
descubrí
habían
marcado
mi
infancia
y
guiado
mi
vida
adulta;
y
sin
reparos
ni
recomendaciones,
me
encomendabas
la
edición
y
corrección
del
manuscrito.
¿Creías
que
me
habías
dado
una
tarea
fácil?
Definitivamente,
no.